UFF

El nombre lo dice todo. En qué estado nos llegaría este adorable grandullón que las siete primeras personas que lo vieron después del rescate lo primero que dijeron fue su nombre: Uff!!!! Imaginad que con su envergadura pesaba 18 kilos…. No sabíamos si era viejo o estaba hecho polvo, así que empezamos a alimentarle e hidratarle y en pocos días se empezó a levantar por sí mismo y en pocos más a pedir más y más comida y a saltar y corretear como un cachorro. Le estabilizamos la leishmania, respondió maravillosamente a los tratamientos, se empezó a pelear con la báscula y en este momento alcanza ya los cincuenta kilos, aunque seguramente no parará aquí. Pero además nos fue revelando un caracter dulce y amable, alegre y sobre todo muy agradecido. Esta siempre pendiente del ser humano y hace ruiditos como el runrun de los gatos cuando se le acaricia. Es mimoso y empático. Se lleva muy bien con sus compañeros y entre la gente no da un problema, acepta niños, otros perros, bullicio… Pasea sin tirar. No acabaría nunca de cantar las excelencias de esta criatura a la que dejaron casi muerta bajo un naranjo en medio de la nada. Creemos que esta sobre los cinco años, aunque cada vez resulta parecer más joven (05/2014) y garantizamos que será el mejor compañero y amigo que tenga el humano que lo ponga en su vida.

 

/ Adopciones, Machos, Perros

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