SANDRINA

Malvivía siempre atada y recibiendo palizas cada vez que a su dueño le parecía hasta que unos vecinos consiguieron que, estando desatada, se acercara lo suficiente a la valla como para enseñarle como salir. Inmediatamente la trajeron a la protectora y poco a poco va aprendiendo a confiar otra vez en el ser humano y a mostrarnos que es una perrita alegre y con ganas de mimos y de compañía. Le encanta pasear y lo hace como si hubiera tenido la mejor educación. Calculamos que nació en mayo de 2015 y necesita encontrar ese hogar que nunca conoció en el que se la respete y se la quiera.

/ Adopciones, Hembras, Perros

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