ROSALÍA

Te dejaron moribunda en la puerta del Refugio. Solo veíamos unos ojos suplicantes en un montoncito de huesos. Y con paciencia, amor y cuidados, un día descubrimosque no eras una perrita, eras un cascabel que suena siempre con amor. Tu nueva família ya te adora. Sé feliz pequeña.

/ En nuestro corazón

Compartir la entrada

Comentarios

No hay comentarios.

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *