NIEBLA

Tiene nueve años que ha vivido duramente, en manos de un galguero que la ha usado como fábrica, que ha explotado sus dotes especiales para hacerla correr en competiciones, que solo se ha ocupado de ella unas semanas antes de necesitarla. El resto de su vida ha permanecido encerrada, comiendo pan duro (si había suerte, algún ratón) y bebiendo agua verde. Sí, verde botella. Finalmente ya no valía y pudimos rescatarla. Nuestra sorpresa fué encontrarnos con una galga obediente sin sumisión, tranquila y empática que nos agradecía cada gesto, cada grano de comida con la expresión más dulce que nos podíamos imaginar. La tratamos sus enfermedades, le curamos sus heridas y ahora tenemos con nosotros una elegante amiga que espera encontrar ese hogar en el que conocer, por fín, la dulzura y la seguridad de pertenecer a una familia.

NIEBLA

/ Adopciones, Hembras, Perros

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