MENTA

Cuando llegó a la protectora tenia un estómago de tal volumen que el veterinario pensó en una possible torsión, gracias a dios solo era una retención importante de pienso debida a un atracón que se dió cuando le pusieron la comida delante. Es comprensible, era todo piel y huesos y síntomas de deshidratación. Estaba al borde de la caquèxia. Los análisis nos sorprendieron dando negativo en leishmania, pero todo lo demás estaba fuera de los parámetros habituales, no había medida para cuantificar su anemia, por ejemplo. Parecía que no iba a sobrevivir porque su edad es mucha (01/2010), pero el tratamiento surtió efecto y a los pocos días su estómago había recuperado un tamaño más normal y la perrita se veía mucho más animada. Está claramente en proceso de recuperación y sus huesos ya empiezan a notarse menos. Además se ha revelado como una perfecta compañía para largos paseos, para sestear al sol y, en definitiva, la ser esa compañía discreta y firme que tanta paz proporciona.

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