MAX/ABDEL

Me llamo Max Tres Patas. Siendo un cachorro, me atropelló un coche en una rotonda y, como los perros duros no lloran, me cobijé a buen recaudo hasta que mi pata se curase por sí sola… Bien, ahora que tengo tres años, sé que me equivoqué. Cuando la gente de SOS consiguió cogerme para llevarme al veterinario, tenía la pata trasera izquierda completamente necrosada y hubo que cortarla.
Los momentos duros nos forjan el carácter como el fuego y el martillo al hierro, pero no definen el destino ni lo que será nuestra vida. De hecho, cuando no estoy pidiendo mimos y lamiendo la cabeza de algún voluntario (así les beso y les agradezco yo su dedicación) me apunto a todos los paseos que puedo. Saben que puedo ir suelto porque no me escapo, hasta que llegue mi familia definitiva, ¿dónde estaré mejor que aquí?
Pero, lo que ellos no saben es que cuando corro al trote y el viento me da en la cara, este Max Tres Patas sueña con una pata de palo, un parche en el ojo y un compañero de viaje para surcar los mares. Así lo cantó el gran Sabina por mi:
“…Y como además sale gratis soñar
Y no creo en la reencarnación,
Con un poco de imaginación
Partiré de viaje enseguida
A vivir otras vidas,
A probarme otros nombres,
A colarme en el traje y la piel
De todos los hombres
Que nunca seré:
Pero si me dan a elegir
Entre todas las vidas yo escojo
La del pirata cojo
Con pata de palo,
Con parche en el ojo,
Con cara de malo,
El viejo truhan, capitán
De un barco que tuviera
Por bandera
Un par de tibias y una calavera.”
Solo si eres un viejo truhan, ven a conocerme. Verás que puedo hacer vida normal y nos reiremos juntos del destino.

MAX/ABDEL

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