VANDER

Hacía frío cuando te rescataron de la autovía, bonito mío. Hacía frío y corrías un gran peligro pero tus valedores te rescataron a tiempo. Y te viniste con muy poquitos meses a alegrar la vida del refugio con tu ganas sin fín de jugar. Eras tan a penas una bolita de pelo multicolor que solo necesitaba una palabra para ser feliz. Siempre contento, siempre a gusto, siempre agradecido y alegre. Tu pelota y tú, amor mío. Hasta hoy, cuando ya nos decías adiós y nos pedías ayuda para dormir, lo hacías con ojos de agradecimiento y has tenido un último lametón para las manos piadosas que te han hecho compañía. A penas te han conocido unas horas y te han visto tan enfermo y ya me han contado de tu amabilidad, de tu necesidad de compañía y contacto. También allí te van a recordar como nosotros; no les arrancarás las lágrimas amargas de derrota que no puedo evitar yo pero te recordarán con el cariño que te mereces. Vander bonito, no me tengas en cuenta los momentos que no te he dedicado, vas a estar por siempre de la mano de Terry y en mi corazón. Esperadme al pié del arcoiris.

/ En nuestro corazón

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