BAD MILK/LARS

  Este grandullón nos engañó completamente. Cuando llegó parecía agresivo y poco fiable y así le bautizamos. Pero a los dos días ya nos había enamorado a todos y se había convertido en el pastelito de los compañeros. Es dulce, simpático, obediente, pasea como todo un señor, a pesar de estar encerrado unas veinte horas diarias no ensucia nunca y con nada su chenil, come bien y aún no le hemos oído ladrar. Se puede pedir más? Si no ve miedo o agresividad en otros perros, se socializa estupendamente con ellos, sin malos gestos de ninguna clase. Es grande, eso sí, muy grandote. No tenemos muy clara su edad porque le encanta rosegar piedras (04/2013), pero el veterinario le calcula entre cuatro y seis años, un perro en la plenitud de su vida.  Uno de esos compañeros que todos queremos tener para pasear, para sestear, para vivir sintiéndose protegido y querido.

/ Adopciones, Machos, Perros

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