ARGI

 Se acercó, cuando ya no podía más,  a la puerta de un supermercado en el que trabajan personas con corazón. Le atendieron y nos llamaron para recogerla. Es una dulzura de perrita que solo necesitaba, además de cuidados veterinarios, amor y comida para demostrarnos que tiene el carácter más obediente y mimoso que se pueda pensar. Calculamos que tiene ya nueve años (08/2009) pero aún puede acompañar y hacer feliz con su lealtad y honradez a cualquier familia que quiera acogerla y darle en lo que le queda de vida la felicidad y estabilidad que ahora no tiene.

/ Adopciones, Hembras, Perros

Compartir la entrada

Comentarios

No hay comentarios.

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *